Sudáfrica es un país muy particular en todos los sentidos, también para los negocios. Es un mercado clave en África que hay que atacar siempre. En este artículo contaré parte de las experiencias que he tenido en Johannesburgo. Si tienes intención de ir, espero que te sea de utilidad.

Decía mi abuela que «cada maestrico tiene su librico«. Después de haber estado varias veces en esta ciudad, he dejado de hacer experimentos y sigo la misma rutina cada vez que voy. Ya tengo mi «librico» para cuando vengo aquí.
En lugar de usar el término Johannesburgo, usaré «Joburg», que es como llaman los locales a la ciudad. Igual que a Barcelona la llaman «Barna».
Al aterrizar en el aeropuerto, el O.R. TAMBO, pasas el control de pasaportes y coges el equipaje. Entonces hay que ir al hotel. Al haber tenido alguna experiencia negativa con los precios de los taxis en el pasado, he buscado otras opciones. Lo que hago ahora es coger el Gautrain, que es un tren que va desde el aeropuerto hasta la estación de Sandton, en el centro de Joburg. Barato y rápido, pero hay que saberlo y tomarse la molestia hacerlo. Este es el mapa de estaciones, coges la línea amarilla y en 2 paradas estás:

Para elegir hotel tampoco pierdo tiempo: voy al que está al otro lado de la calle, justo enfrente de la estación. Está a 40 metros. Si cuesta 2 minutos llegar, es por los semáforos.

Excelente ubicación y buenas vistas:

Foto tomada desde la habitación. Desde aquí se puede llegar a varios lugares clave de la ciudad en 5 minutos a pie: la estación, Mandela Square, el Sandton City Mall, la oficina comercial española y la embajada española.

Esto es Mandela Square. Al fondo está la estatua de Mandela con la que se hace la foto todo el mundo:

Yo siempre aprovecho para hacerme un selfie:

Desde Mandela Square se puede acceder al Sandton City Mall, centro comercial inmenso. Allí hay una tienda oficial de mi equipo de rugby favorito: los Springboks.

Ya en mis tiempos universitarios jugué al rugby -era muy malo- y desde que ví la película INVICTUS – supongo que la conocéis- me hice fan del equipo nacional sudafricano.
En el mundo del rugby, el equipo nacional que despierta mayores simpatías a nivel mundial son los All Blacks -equipo nacional de Nueva Zelanda- pues el rito de la Haka y el impacto mediático de Jonah Lomu los han catapultado a la fama. Según los entendidos, es el equipo que mejor juega del mundo. A mí me da igual. Me gustan los Springboks por lo que son: un equipo que diferentes facciones de un país que se han odiado a muerte entre sí apoyan al unísono porque ahora los representa a todos.
Además tampoco juegan tan mal: en la final del último mundial, disputada en 2023, se enfrentaron precisamente los All Blacks y los Springboks, como en la película. Y ganaron los Springboks contra todo pronóstico dando una clase magistral de defensa. Recuerdo que en el bar donde la ví, un conocido pub irlandés ubicado en la C/Cádiz de Zaragoza, estábamos sólo 2 personas con la camiseta de Sudáfrica frente a 200 con la de Nueva Zelanda. Al final, nos felicitaron. El rugby es un deporte de villanos jugado por caballeros donde impera la deportividad. Fue un gran día.
Con el tiempo, me he dado cuenta de que la película INVICTUS me ha sido útil para comprender aspectos del mercado sudafricano, porque luego algunas cosas me han encajado cuando he ido a buscar partners. Muchas veces, un distribuidor del grupo social X tiene acceso al segmento de mercado de clientes del grupo social X, pero no al del grupo social Y. Esa es una de las claves.
También me ha servido para hacerles un poco la pelota a los sudafricanos recordándoles que son campeones del mundo. Es una buena forma de forma de romper el hielo en conversaciones con gente de un país con el que España tiene pocas cosas en común. Hay que tener en cuenta que para ellos, los mundiales de rugby son tan importantes como para los españoles los de fútbol.
Y eso nos lleva a lo siguiente: casualmente el gol de Iniesta que nos dió el primer mundial fue en Joburg, en el FNB Stadium:

La carretera que se ve a la derecha es un eje principal de la ciudad por el que casi siempre me ha tocado pasar para ir a ver clientes. Por cierto, lo mejor para hacerlo es usando Über. Funciona perfectamente.
Joburg es estratégico para los negocios no sólo porque es el centro económico más importante del país -su área metropolitana alberga 8 millones de habitantes- sino por su ubicación privilegiada como centro logístico para distribuir al resto de mercados de África del Sur: Namibia, Botsuana, Zimbabue y Mozambique.

Para acceder al mercado sudafricano es necesario ofrecer algo que les sorprenda. Los clientes son especialmente receptivos a la innovación. Lo barato ya lo traen de China y lo normal ya lo producen ellos.
Si nunca has venido a Sudáfrica, ten en cuenta que es fácil que tengas pocas reuniones. Esto se debe a varios motivos:
1- Los sudafricanos valoran su tiempo. Mucho. Si no tienen interés real en hablar contigo, no te recibirán. Personalmente, lo agradezco. Hay países en los que te reciben 14 empresas en 3 días, pero simplemente porque les parece de mal gusto decirte que no. Al final, tiempo perdido.
2- Las distancias son grandes. Me recuerda a Australia. Es fácil que en un día puedas ir a ver a 2 empresas únicamente. La mayor parte del tiempo te la pasas en el taxi viendo las afueras de Joburg por la ventana:

Siempre que he ido a Joburg, he acabado las visitas y he llegado al hotel siendo aún de día y teniendo tiempo para ver algo. En una ocasión visité la casa de Nelson Mandela y en otra fui a las Soweto Towers. Sea como sea, he perdido las fotos y pongo una que no he hecho yo:

Al final del día es momento de cenar. Se puede ir a los restaurantes de Mandela Square, a la Food Court del Sandton City Mall… etc. En el restaurante del hotel ofrecen una pizza de carne, queso y aguacate que recomiendo siempre que sea para 2 personas:

Al día siguiente, basta con cruzar la calle para ir a la estación, coger al Gautrain y de allí ir al aeropuerto. El viaje debe continuar hacia Ciudad del Cabo, Durban o algún mercado cercano (Madagascar, Mozambique, Zambia…) Ya que ha venido uno hasta aquí, hay que aprovechar.
Y a seguir trabajando. Nadie dijo que vender producto Made In Spain por el mundo fuera fácil, pero alguien tiene que hacerlo. Las empresas necesitan pedidos para seguir funcionando. Ánimo y si tienes dudas, contacta conmigo.
Gracias por leerme.
Sergio Vilalta (sergio@dutic.com)

