Aventuras export en Madagascar

Si has decidido que quieres atacar nuevos mercados para crecer en ventas, Madagascar es una opción. En este artículo te contaré mis vivencias de la última vez que estuve por negocios para que sepas lo que te vas a encontrar.

La República de Madagascar es una excolonia francesa que cuenta con 30 millones de habitantes que además de francés hablan su idioma local, el malagasy. Mucha gente de negocios también habla inglés. Como dato curioso, es el mayor productor mundial de vainilla. Y también es una isla preciosa fatalmente gobernada que necesita de todo para desarrollarse:

* Equipos médicos y productos para el cuidado de la salud

* Maquinaria agrícola

* Tecnología de procesamiento de alimentos

* Equipos y materiales de fabricación textil

* Materiales educativos y soluciones de TI

* Materiales de construcción y maquinaria pesada

* Cosméticos y productos de cuidado personal

* Etc

Una de las cosas buenas que tiene Madagascar para exportar es que no va casi nadie porque está en el quinto pinto. Y por ese motivo hay oportunidades de negocio: el mercado está poco saturado. Lo más seguro es que tu competencia de siempre, al menos la europea, no se haya pasado por allí.

Lo primero que hay que conocer de este país es su geografía:

* Antananarivo, “Tana” para los amigos: es aquí donde vas a ir de negocios. Un tráfico peor que el de Cairo y Delhi juntos. Humo y contaminación por todos lados y probablemente lo más sucio del país.

* Morondava, en la costa oeste: es donde está la archiconocida avenida de los baobabs. No vas a ir. Recuerda que aquí has venido a currar.

* Nosy Be, al norte: isla paradisiaca a la que tampoco vas a ir. Déjalo para la luna de miel de tu segundo / tercer matrimonio.

* Toamasina, al este: el puerto más importante del país. Desde aquí se lleva todo a Antananarivo y al resto de islas cercanas, sobre todo Reunión, Mauricio y Seychelles. Hay mucho negocio con eso y para productos de calidad.

* Red de carreteras: es malísima e insuficiente. El transporte terrestre es un infierno. En Youtube hay documentales que te lo muestran. Realmente es un obstáculo para el desarrollo del país.

Lo segundo que hay que conocer es que en otoño de 2025 hubo revueltas y el presidente tuvo que salir en helicóptero. Motivo: la gente estaba hasta el gorro de la falta de luz y de agua, y de todo en general. El tema de la luz es importante porque sin ella no puedes cargar el móvil y te quedas sin internet. Por ahí llegó el apoyo masivo a las protestas de la gente joven que fue irrefrenable. Pero no te asustes, ahora fluye todo de nuevo a su manera.

Y lo tercero es que es el hemisferio sur, y cuando aquí es verano allí hace frío. Mira la previsión meteorológica antes de ir.

Bueno, vamos p’allá. Cuando aterrices en Ivato, el aeropuerto de Tana, verás que es muy bonico, sobre todo el exterior:

Consejo: si para volar a Antananarivo haces escala en Johannesburgo, que la escala sea de al menos 3 horas. En JNB te espera un primer control de pasaportes + seguridad de equipaje de mano + segundo control de pasaportes. No pagues la novatada perdiendo el vuelo o los equipajes.

Antes de salir, es recomendable sacar metálico en el cajero y comprarte una SIM local. Ya con eso te puedes descargar PIQLA, equivalente local a ÜBER que funciona regular, pero es lo que hay.

De camino al hotel, desde el coche empezarás a darte cuenta de que no todo el país es tan moderno como el aeropuerto y está todo lleno de huertos y bancales, muchos de ellos arrozales inundados en agua:

Aquí se podía ver un partido de fútbol en el estadio municipal:

Enseguida empezarás a ver esa escena que se repite una y otra vez en todo país tercermundista que se precie, el transporte en moto de pantallas planas:

De Antananarivo llaman especialmente la atención los colores y los lagos. La casas son de gran variedad cromática y los lagos son onmipresentes, de hecho hay uno en medio de la ciudad:

En relación a hoteles, puedes hacer como yo y escoger uno low cost para probar, el Havana Resort. Por lo menos tenía buenas vistas por uno de los lados:

Mientras se toma uno el desayuno, se puede ver un club de tenis donde se forman nuevos talentos para ganar “Golán Gaggó”. A ver si lo consigue algún malgache y les suaviza a los franceses el disgusto que llevan con los españoles, que cuando se pensaban que se habían librado de Nadal, ha llegado Alcaraz.

Las vistas por el otro lado me recordaron las sensaciones que tuve una vez que pasé 2 días en el barrio de «El Tunal», en Bogotá:

La próxima vez probaré con el Hotel Palissandre, a ver qué tal. Si no te quiere complicar la vida, lo mejor es ir al Radisson Blu.

Por la mañana es momento de empezar las visitas potenciales clientes disfrutando del tráfico matutino de Tana:

Los interlocutores que te vas a encontrar van a ser por lo general franceses, indios y malgaches. Estos últimos están formados y da gusto hablar con ellos, al menos esa es mi experiencia. Y ellas, porque también pueden recibir mujeres. Así como en otros lugares de África subsahariana (Uganda, Ghana…), la diferencia cultural entre locales y europeos es tan grande que al final los negocios se acaban haciendo casi siempre con el europeo / indio / libanés de turno, un español y un malgache pueden hacer negocios normalmente.

Entre visita y visita se puede observar el paisaje y escenas cotidianas de la vida. Aquí se puede ver una urbanización de adosados en las afueras:

La foto siguiente es muy rica en detalles. Si eres profesor en un curso de prevención de riesgos laborales, te autorizo a que la muestres en clase:

Gente tirando del carro al que otros están subidos. Se podría escribir un libro sobre la metáfora de esta foto aplicada a la vida y al mundo en que vivimos:

Puestos de fruta en la calle:

Debajo de la colina con el cartel de la ciudad:

El parque automovilístico local es de coches del jurásico sin electrónica: El Renault 4. La Dyane 6. La Citroen C15. Habrá quien los eche de menos.

Ya por la tarde, se puede aprovechar para dar una vuelta antes de que anochezca. Si vas al centro, podrás hacer una foto como esta:

El lago Anosy, con la fortaleza en lo alto de la colina. Antananarivo es una ciudad preciosa pero el tráfico y la contaminación le restan mucho. Una lástima.

El famoso monumento ubicado en el centro del lago, el «Anjely Mainty», no siempre está abierto, de forma que quizá te tengas que conformar con una esta birria de foto así:

Con todo el estrés del viaje, las visitas y los mails, no hay que olvidarse de probar la comida local. Yo pedí un plato típico malgache en el restaurante:

Unas pseudo morcillas con una sopa de arroz y algas que sabía a detergente picante, señal de que estaba hasta arriba de jengibre. No recordaré este viaje por la gastronomía.

Es bastante probable que tengas visitas en la zona de Ambohidratrimo, al norte de Antananarivo. A medida que te alejes de la contaminación y el caos de la ciudad, la belleza del país se acentuará. Una belleza endémica, única, con paisajes que a mí me generaron unas sensaciones diferentes a cualquier lugar visitado anteriormente. En la foto no se pueden plasmar, hay que estar ahí:

Este país merece ser visitado a fondo y verlo de arriba a abajo. Vale mucho la pena.

Hay empresas malgaches realmente potentes. Y es que cuando una empresa fabrica algo en este país, suele ser la única o tener muy poca competencia local, con lo que tiene cautivo un mercado de 30 millones de consumidores. La decisión de nombrar un distribuidor exclusivo quizá sea inevitable, pero si escoges al adecuado se convertirá en un cliente muy bueno que te hará unas cifras inesperadas.

Si vendes productos para retail, es buena cosa meterse a los supermercados a estudiar los productos que hay disponibles y ver de donde importan todo. Atención a esta foto:

Tomate en conserva italiano. ¿Por qué se venden en Madagascar latas de tomate de Italia? La respuesta es la de siempre: uno de los problemas de África es aportar valor añadido al sector agroalimentario. En Madagascar hay tomates locales, pero hace falta una línea de producción para producir algo que se pueda vender en el lineal del supermercado. En todos los países de este continente, una de las soluciones que hacen falta siempre son máquinas para poder procesar los alimentos. Porque esto pasa con los tomates, pero lo mismo se puede aplicar a la piña, al coco, al mango, a la carne, al pescado, etc…

Personalmente, también me gusta visitar las lonjas de pescado o las pescaderías, porque veo los peces raros que hay en cada país. En esta ocasión, había unas gambas como mi brazo:

La última tarde antes de irse puede ser momento de pensar un poquico en los demás. Y es que no es más rico quien más tiene, sino quien más comparte. Si tienes el privilegio de visitar un mundo tan lejano, no cuesta nada aprovechar para comprar productos únicos que le van a hacer ilusión a esa gente a la que le debes todo, y sin la cual tú no serías quien eres. Yo me traje licor de piña, queso local y miel de baobab:

Como resumen, este viaje a Madagascar fue muy fructífero y ya están llegando los resultados. Las perspectivas son realmente buenas. Ni hay problemas de pagos ni la situación política afecta a la marcha de los negocios. A este país no vengas a vender el último modelo de nada, sino algo funcional y a un precio que se puedan permitir. Lo que necesitan es a avanzar desde donde están, y están más atrasados que Europa. Ofréceles soluciones en esa línea. Hay muchas oportunidades.

Si una empresa española quiere atacar este mercado, Dutic Export Solutions tiene representación permanente ubicada en Antananarivo preparada para ofrecer soluciones. Ahora se está poniendo de moda hacer misiones comerciales virtuales, por Teams o Zoom. Si además la empresa es aragonesa, hay subvención. Más información en info@dutic.com

Hasta luego, Madagascar.

PD: este artículo no se ha escrito con IA.

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